1.- Introducción

Tres disciplinas concretas se ocupan de la comunicación animal: la zoosemiótica, la zoosemántica y la zoopragmática.
Se denomina ‘zoosemiótica’ a las líneas de investigación cuyo objetivo consisten en el estudio de los sistemas de comunicación de los animales. Dentro de esta, encontramos la ‘zoosemántica’ cuya hipótesis básica es que todos los animales son seres sociales y cada especie tiene que resolver un conjunto característico de problemas de comunicación.
La ‘zoopragmática’, por su parte, se ocupa de la manera en que un animal codifica un mensaje, de la forma en que un mensaje es transmitido por el canal y de cómo lo decodifica el usuario. En cuanto al código general que rige la comunicación entre los animales, este parece consistir en un conjunto de subcódigos agrupados jerárquicamente. Por tanto, la zoopragmática se encarga también de investigar las fluctuaciones entre ellos, esto es, los factores que determinan la comunicación: el tipo de información a transmitir, la disponibilidad de canales alternativos o la distancia entre la fuente y el receptor.
Además de los enfoques de la ‘zoosemiótica’, los lingüístas y psicolingüistas también se preocupan por la comunicación animal. Tanto unos como otros se interesan principalmente por el descubrimiento de los orígenes biológicos y antropológicos de la comunicación humana, e intentan además dar respuesta a algunas cuestiones tales como cuáles son las especializaciones sensoriales y cognoscitivas necesarias para la percepción del lenguaje. Por este motivo, presuponen que la observación de la comunicación animal puede ser útil para explicar la comunicación humana.
Ahora bien, tal como cabe esperar, los vertebrados superiores tienden a hacerse más dóciles merced al aprendizaje. Algunas especies domesticadas pueden incluso obedecer instrucciones verbales. Sin embargo, la información que se tiene sobre este punto es muy escasa, como en el caso de los primates, difícilmente confiable.



2.- La comunicación entre primates

No se sabe demasiado acerca de los mecanismos neurológicos y psicológicos que subyacen a la comunicación de los primates. Su sistema de comunicación consiste probablemente en una complicada mezcla de disposición genética, circunstancias y aprendizaje. La forma central de comunicación entre primates es de índole visual, aunque también intercambian información a través de sonidos. Esta comunicación tiene lugar dentro de un grupo social compuesto por miembros de ambos sexos de edades distintas, que han pasado gran parte de su vida juntos.
Los tipos de comunicación entre primates pueden ser: comuniación visual y comunicación vocal.
1- Comunicación visual
Por lo general, los primates tienen una visión excelente y, en distancias cortas, donde el follaje no plantea dificultades, tienden a utilizar la vista para comunicarse. Existen tres formas:
a) Posturas. Por ejemplo, si un primate se siente seguro se sienta cómodamente o se tumba. En cambio, el primate tímido se sienta rígidamente y camina con la espalda arqueada.
b) Gestos. Por ejemplo, si se sienten amenazados tienden a abrir la boca.
c) Movimientos. Por ejemplo, realizar movimientos violentos para mostrar la su fuerza y autoridad, o el acicalamiento (que no es sólo un proceso de desparasitación, sino también un proceso en el que dependiendo del tiempo empleado, la relación entre ambos primates es más o menos sólida).
2- Comunicación vocal
En distancias largas, los primates se apoyan en señales auditivas. Pueden emitir numerosos y variados sonidos dependiendo de la especie. El cercopiteco de Etiopía, por ejemplo, emite una serie de vocalizaciones tales como:
- El siseo de serpiente: llamada de alarma.
- La llamada del depredador: avisa de la presencia de depredadores aéreos. Estos dos sólo los emiten las hembras.
- La llamada del depredador terrícola: su función es hacer que quienes la oyen se suban a los árboles.
Ahora bien, ¿Pueden los chimpancés aprender el lenguaje? Los chimpancés se encuentran entre las criaturas más inteligentes del reino animal. A ello se suma que son muy imitativos, sociables, hábiles, dóciles y que presentan un crecimiento parecido al del ser humano. Los intentos de enseñar a los chimpancés la lengua oral no han sido nada satisfactorios, por el simple hecho de que carecen de un aparato vocal adecuado (como en el caso del chimpancé hembra Vicki). Sin embargo, sí fue productivo enseñar a un chimpancé, llamado Washoe, el Lenguaje de Signos Manuales (ASL). Llegó a saber utilizar y combinar hasta 160 signos, e incluso supo generalizar el uso de un signo a nuevos casos a partir de su referente originario (como en el caso de la llave).

3.- Conclusiones
La capacidad de comunicación es innata tanto en animales como en humanos. Ahora bien, ¿pueden definirse estos sistemas de comunicación como lenguaje? ¿pueden estos sistemas de comunicación combinar secuencias con creatividad e innovación? Muchos autores sostienen que el lenguaje es una herramienta exclusivamente humana y, por tanto, los sistemas de comunicación animales están orientados a tópicos vinculados con la superviviencia: “As far a scientists have determinated, animal communication systmes are generally confined to a very limited set of topics that are significant to the animals´survival: finding food or mates, protecting territory from invaders or keeping the group together when travelling” [1]
Ahora bien, existen comportamientos en determinadas especies que conducen a cuestionar la afirmación según la cual la comunicación está biológicamente fijada. Tal es el caso de las aves. Las aves producen dos tipos diferentes de vocalizaciones: la llamada y el canto. Las llamadas están orientadas a coordinar las actividades de los miembros o alertan la presencia y ubicación del depredador. El canto, por el contrario, delimita el territorio. Estas vocalizaciones se adquieren de manera innata pero algunos dialectos pueden aprenderse. Si la comunicación entre animales está orientada biológicamente ¿cómo es posible que algunas aves aprendan diversas variedades de cantos?
Finalmente, algunos estudios recientes muestran que algunos animales poseen sistemas de comunicación más complejos que los que pertenecen a los primates. Tal es el caso de los loros grises africanos. Estos animales poseen la capacidad de razonar como los niños/as de 5 años, a pesar del tamaño de su cerebro. Según los estudios de Irene Pepperberg “(…) her studies indicate that a parrot called Alex, among others, is able not just to recognize numbers up to six, in both oral and written form, and relate them to objects, but also to understand their relations in terms of size; for example, that five is bigger than three (…) he figured this out on his own and demostrated it to researchers”[2]
4.- Bibliografía
  • Akmajian, A., “Lingüística: una introducción al lenguaje y la comunicación.” Alianza Editorial. Madrid, 1984
  • Grace Winkier, E. “Understanding Lenguaje” Continuum. London, 2007.




[1][1] Grace Winkier, E. “Understanding Lenguaje” Continuum. London, 2007.
[2]Grace Winkier, E. “Understanding Lenguaje” Continuum. London, 2007.